Reciban saludos de parte de Ani y mío, y al mismo tiempo pido una disculpa por la falta de correspondencia estos últimos meses. Conforme Dios ha estado rasgando los cielos sobre México, ha estado penetrando más profundo en nuestro corazón, y nos hemos encontrado llorando más que ningún otro tiempo de nuestra vida. Hay momentos en que parece ser más de lo que podamos soportar. Hemos sentido el corazón de Dios en otras ocasiones, pero ahora es diferente. Ahora no se trata de un Rey venciendo las fuerzas de maldad, sino un Padre en busca de sus hijos que han sufrido quebranto. El amor del Padre se está despertando en los corazones de su pueblo. Anteriormente considerábamos que algunos simplemente eran “bajas” en una guerra, pero ahora caemos de rodillas por sus vidas. Estos hijos, aunque quebrantados y desorientados, necesitan saber qué es lo que tienen a su favor, y aun más importante, Quien está a su favor. Muchos de ellos nunca han conocido el amor o el toque de un verdadero padre. Han caminado como huérfanos por demasiado tiempo. Ahora es tiempo que los abracemos como si fueran nuestros y mostrarles el amor de un padre.
Recientemente, Dios nos ha recordado de sus últimas palabras en el Antiguo Testamento, su anhelo de voltear los corazones de los padres hacia los hijos y de los hijos hacia los padres. (Malaquías 4:6). Y ese se ha convertido en nuestro clamor. Hemos viajado a través de México compartiendo este mensaje. Dios no solamente está llamando a grandes y pequeños al arrepentimiento, sino que también esta avivando y confirmando el amor y la unidad entre las generaciones. Al unir e entrelazar las generaciones, está uniendo a todos a El mismo. Esta unión entre padres e hijos será lo que nos ayudara a traer el Reino de Dios, y nos preparara para las dificultades que aún están por venir. Debemos abrazar a los pródigos. ¿Nosotros anhelamos amarlos de la misma manera que ellos anhelan ser amados? Ellos han conocido la ira y el rechazo de un padre terrenal, pero ahora es tiempo que experimenten el amor incondicional y la aceptación que un hijo merece. Es nuestra obligación como hombres y mujeres de Dios ofrecerles esto.
Tengo un amigo muy querido, David Ravenhill, quien escribió un libro llamado Sobreviviendo la Unción. Dentro del libro escribió una lista llamada “Faraones vs Padres” la cual esta a continuación para mostrar el inmenso contraste entre lo que estos hijos han experimentado y lo que realmente necesitan.
Faraones vs Padres
Tienen esclavos----------------------- Tienen hijos
Ordenan --------------------------------Aconsejan
Dominan-------------------------------- Liberan
Dictan----------------------------------- Comunican
Destruyen y degradan ----------------Disciplinan
Desartan-------------------------------- Restauran
Restringen------------------------------ Liberan
Manipulan ------------------------------Motivan
Emasculan -----------------------------Se reproducen
Golpean --------------------------------Lloran
Quieren resultados -------------------Buscan tener relación
Construyen grandes ciudades ------Levantan grandes hijos
Son duros de corazón ----------------Son tiernos de corazón
Temen el éxito de otros --------------Fomentan el éxito
Quieren sirvientes --------------------Son siervos
Anhelan esclavos ---------------------Su anhelo es por sus hijos
Esclavos mueren por los Faraones -Padres mueren por sus hijos
Esclavos trabajan por temor--------- Hijos trabajan por fe
Esclavos trabajan por deber ---------Hijos trabajan por devoción
Esclavos permanecen esclavos ------Hijos se desarrollan como padres
Esclavos desprecian faraones --------Hijos aman a los padres
Esclavos se desaniman ----------------Hijos son animados
Esclavos reciben reproche -----------Hijos reciben aprobación
Esclavos aprenden a odiar y herir ---Hijos aprenden a sanar y ayudar
Esclavos son un numero --------------Hijos tienen nombre
Esclavos celebran la muerte ---------Hijos enlutan la muerte
del Faraon --------------------------- del padre
Esclavos escapan ----------------------Hijos regresan
Esclavos suspiran ----------------------Hijos cantan
Nuestra oración es que casa uno de ustedes escudriñe su corazón. Debemos levantarnos en estos últimos días, no solo como guerreros, sino como padres y madres de los huérfanos y prodigos. Ellos están desesperados por encontrar el camino a casa, y encontrar padres amorosos cuando llegan. Necesitamos recordar que aunque servimos un Rey, el primeramente es un padre amoroso. No podemos pasar por alto que nuestro objetivo debe ser pararnos como padres y madres. Estamos aquí para servir y amar de la misma manera que nos demostró nuestro salvador. Las posiciones de autoridad vienen y van, pero el amor de un padre y una madre es eterno. Porque el amor ha sido, es y será la fuerza más grande en el universo.
Agradecimiento especial a Molly VanHeel por redactar esta carta